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domingo, 13 de enero de 2013

El Remolino. (Lecciones de vida 1)

Sucede que la tranquilidad del día se vio alterada de súbito. El remanso de las aguas pronto habían adquirido una fuerza descomunal, controlar la canoa en esas corrientes era complicado, un peñasco aquí, otro por allá y a cada remada golpeaba contra rocas. Las fuerzas empezaban a mermar, la corriente era más intensa, el curso del río giraba y giraba, el esfuerzo hacia que por momentos se nublara la vista, pero no dejaba de remar, sólo que sentía que ese paraje ya lo había visto antes.

Pasó un poco de tiempo para darse cuenta que remaba en círculos, vueltas alrededor de un remolino, clavaba el remo de uno y otro lado, cada vez con menos fuerza, el agua hacia su parte, como si reclamara una ofrenda para sí misma. Parecía inútil tanto esfuerzo, a cada metida del remo en el agua sentía que la canoa se hundía más y todo se desvanecía. 

Surgieron las preguntas, ¿Cómo llegue hasta aquí? ¿En qué momento me metí en esto? ¿Cuando me descuidé? ¿Dios, donde estás? Los recuerdos de la vida se asomaron, alegrías, experiencias, personas, amores, familia, sueños. ¿Y ahora como los voy a realizar?, ¿Cuando los cumpliré? ¿De que vale soñar?... Remo aquí... Remo acá... Sin fuerzas...la vista se nubla por el esfuerzo... todo se oscurece... sueños... esperanza... inconsciente... 

"Dame Señor, un corazón vigilante... Un corazón noble..." Aquella oración de juventud volvía a hacer eco en la desesperación, cada vez con más fuerzas, con plenitud, "y un corazón generoso para servir"... Servir, hay que servir! Esto no se puede acabar aquí! No me puedo hundir! . Desde hace rato solo doy vueltas, pero ni bajo, ni subo, debo subir, si remó hacia un solo lado subo, y con la fuerza centrífuga debo salir disparado fuera del remolino, ¡sólo necesito ese resquicio! ¡Vamos! la fuerza vuelve como un segundo aire, un ligero soplo de vida, ¡rema, rema, vamos! Un destello de luz incide sobre la vista, del negro pasa al blanco total, luego al amarillo, verde, azul, paz, serenidad, ¡Si, lo he logrado! El paisaje vuelve a su naturalidad, siento ese cosquilleo que resbala del ojo a la comisura del labio, de sabor amargo, de sabor triunfo y alegría. 

Es cierto, el curso inicial es diferente, es otro rumbo, lo que significa nuevos aprendizajes, nuevas experiencias, otras oportunidades. Pero ya nada me detiene, tengo la fuerza para salir avante y triunfante, en esta nueva aventura, en el río de mi vida.

"¡Hey go! Yo remando voy, por el río mi canoa va, y en las tardes frescas por la selva voy"

Gracias Señor.


Para una Juana de Arco.
Enero, 2013.