Hay días en que sentimos que las cosas no funcionan, tal parece que nos levantamos con el pie izquierdo, y pensamos que sin duda el destino y Dios se oponen a nuestros deseos y necesidades, en particular. Entonces nos quejamos y hacemos reclamos airados, renegamos de nuestra existencia, incluso llegamos a maldecir, descargando toda la ira acumulada por los desventurados sucesos, sin importar siquiera que en esa descarga dañemos a alguien más o a nosotros mismos.
Pero que tal si previo a esa descarga, tuviéramos la oportunidad de dialogar con Dios, tal vez entenderíamos mucho de lo que nos sucede y dejaríamos de quejarnos. Agradezco al amigo que me envió este diálogo, pues ese día se estaba convirtiendo en uno de esos, en que aparentemente, nada nos sale como queremos... y en definitiva, cambió la perspectiva de observar lo que sucedía.
YO: Dios, ¿te puedo preguntar algo?
DIOS: Seguro.
YO: ¿Me prometes que no te vas a molestar?
DIOS: Prometido.
YO (frustrado): ¿Porqué dejaste que tantas cosas me pasaran hoy?
DIOS: ¿Qué quieres decir?
YO: Bueno, me desperté tarde
DIOS: Si...
YO: A mi carro le llevo una eternidad para arrancar
DIOS: ajá...
YO (gruñendo): Para la hora de almuerzo, me prepararon el sandwich equivocado y me toco esperar de más...
DIOS: Mmm...
YO: Camino a casa, se quedó sin batería el teléfono, ¡justo cuando iba a contestar una llamada!
DIOS: Muy bien
YO (Gritando): Y sobre todo, cuando llegué a casa, solo quería ver un poco de televisión y descansar, pero no encendió. ¡Nada me salio bien hoy! ¿Porqué hiciste eso?
DIOS: Bueno, dejame ver.... El angel de la muerte estaba al lado de tu cama esta mañana y tuve que mandar uno de mis otros angeles para luchar por tu vida. Te dejé dormir mientras eso pasaba...
YO (Apenado): Oh...
DIOS: No quise que tu carro encendiera, porque había un borracho al volante en tu ruta que pudo provocar un accidente donde estuvieras involucrado si hubieras estado camino a tu trabajo...
YO (Avergonzado): ...
DIOS: La primera persona que preparó tu sandwich hoy estaba enferma y no quise que te contagiara la enfermedad... Sabía que no podías darte el lujo de faltar en tu trabajo...
YO (en tono humilde): Oh..
DIOS: Tu teléfono se quedo sin batería porque la persona que estaba llamándote iba a comprometerte en un problema y no quise que tuviera la oportunidad de involucrarte en una situación de esas.
YO (suavemente): Ya veo, Señor.
DIOS: Y la televisión tenía un corto circuito que iba a ocasionar un apagón en tu casa esa noche. No quise dejarte en la oscuridad.
YO: Lo siento, Dios
DIOS: No te preocupes, solo aprende a confiar en mí.
"Inmortal hasta cumplir mi misión"
Delangel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario